A unos días de concluirse, el vestido y manto que portará este año la Virgen de la Caridad durante la tradicional procesión de “La Noche que Nadie Duerme” registra un 90 % de avance, una obra artesanal elaborada completamente a mano por manos huamantlecas.
Un diseño inspirado en la historia religiosa de México
Las artesanas responsables de la tradición informaron que la indumentaria religiosa estará totalmente lista el próximo ocho de agosto, fecha previa al inicio de las festividades patronales que dan origen a la Feria Internacional del Arte Efímero y de la Dalia 2026.
El diseño de este año rinde homenaje al centenario de la Guerra Cristera, conflicto armado que marcó la historia del país entre 1926 y 1929. Para plasmar este episodio, las bordadoras incorporaron en la pieza hojas, ramas y frutos de granada, elementos que simbolizan la sangre derramada en aquella confrontación y la fortaleza de quienes defendieron su fe.
Tradición, técnica y arraigo generacional
Cada pieza es confeccionada mediante la tradicional técnica de bordado sevillano, empleando hilos dorados, cuentas rojas y canutillos de oro colocados de forma manual con herramientas especializadas para preservar el brillo de los materiales.
En la elaboración participan entre 70 y 90 bordadoras voluntarias, además de cuatro hombres que se han sumado a esta labor heredada desde hace más de 140 años, una tradición iniciada por Carolina Hernández Castillo, la entrañable «maestra Carito». El taller principal, ubicado en el Museo Casa Carito, resguarda no solo las prendas históricas, sino también herramientas originales y un bastidor con más de 170 años de antigüedad dedicado exclusivamente a esta sagrada encomienda.
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