Puebla-Tlaxcala: estancada en competitividad e inversión

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La región metropolitana que comparten Puebla y Tlaxcala atraviesa por un momento crítico en términos de desarrollo. De acuerdo con los resultados más recientes del Índice de Competitividad Urbana (ICU) 2025, la zona ha quedado atrapada en una categoría de «competitividad baja», una posición que refleja serias dificultades para atraer inversiones de alto impacto, generar empleos formales y, en última instancia, elevar la calidad de vida de quienes habitan esta área urbana.

Para entender la magnitud del problema, basta con observar la trayectoria de la región en los últimos años. Mientras que en 2021 la zona metropolitana logró alcanzar la décima posición a nivel nacional —con un nivel de competitividad media-alta—, desde entonces ha iniciado un descenso sostenido. Para este 2025, el índice la ubica en el lugar 17, acumulando ya varios años sin lograr revertir una tendencia que, según los expertos, se ha convertido en un «círculo de comodidad» del que la región no ha podido escapar.

Los frenos del desarrollo: informalidad e inseguridad

Anselmo Chávez Capó, economista de la UPAEP, apunta a dos factores estructurales que funcionan como anclas: la informalidad laboral y la percepción de inseguridad. La informalidad en la entidad ronda el 67%, una cifra muy por encima del promedio nacional, que se sitúa cerca del 54%. Esta realidad implica que una vasta mayoría de la actividad económica ocurre fuera de los marcos legales, lo que limita la recaudación, la seguridad social de los trabajadores y la capacidad de crecimiento a largo plazo.

A esto se suma un clima de incertidumbre que golpea la confianza de los inversionistas. La sensación de inseguridad entre los habitantes ha crecido drásticamente, superando el 81% en algunas zonas urbanas. Además, el sector transporte vive una crisis particular: los robos a transportistas no dan tregua, registrando un promedio de tres atracos diarios en los primeros meses de 2026. Esta combinación de factores genera una percepción de incertidumbre jurídica y falta de efectividad en la procuración de justicia que aleja a los capitales.

El contraste con otros estados

La falta de dinamismo es aún más evidente cuando se compara con entidades como Querétaro o Guanajuato, que han logrado fortalecer su capacidad para atraer empresas y retener talento. Mientras que dichas regiones han modernizado sus estrategias, la zona poblano-tlaxcalteca parece haber perdido competitividad frente a un entorno nacional que se mueve mucho más rápido.

El experto señala que la prioridad para revertir este escenario debe ser, de forma ineludible, la reducción de la informalidad. Esto requiere condiciones que faciliten la contratación formal y una simplificación administrativa real para que emprender y crear empleos sea un proceso sencillo y atractivo.

Sin embargo, el economista advierte que no existen «varitas mágicas». Los resultados de una política económica efectiva no son inmediatos; consolidar inversiones, permitir que las empresas crezcan y generar una masa crítica de empleos formales requiere tiempo, visión de largo plazo y una coordinación institucional que hasta ahora ha sido insuficiente.

La región Puebla-Tlaxcala cuenta con un potencial enorme, sectores innovadores y una ubicación estratégica envidiable. No obstante, mientras la informalidad laboral y los problemas de seguridad persistan como obstáculos estructurales, el desarrollo integral seguirá siendo una promesa postergada para las familias que habitan en esta zona del país.

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